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¡Tubería!
El kart es la base del automovilismo. A ojo no experto puede parecer sencillo, pero lo cierto es que nada más lejos de la realidad. La base fundamental de un kart es el chasis, formado por tubos de acero soldados juntos. Carece de suspensiones, por lo que la tarea de adaptarse a la forma de la pista en todas las circunstancias, recae en el chasis. Además, la no existencia del diferencial, implica que este elemento también sea el encargado de permitir el deslizamiento adecuado. En apariencia, se trata de un objeto muy sencillo desde el punto de vista de su fabricación, pero elaborar un chasis supone tener unos notables conocimientos técnicos (elección de formas, geometrías, grosores…) y sobre materiales (elasticidad, resistencia, tratamientos…). Para llevar a cabo un chasis ganador, los principales fabricantes recurren a las simulaciones por ordenador y a exclusivos software específicos. Pero, sobre todo, a una enorme cantidad de horas de pruebas en pista, para recopilar y analizar datos en función de los cuales dar forma al proyecto final.
En las últimas décadas, la forma geométrica de los chasis de kart ha permanecido prácticamente sin cambios, lo que es señal de que el nivel de optimización alcanzado es sustancial. Lo que cambia y evoluciona continuamente son los materiales, los grosores y los tratamientos a los que pueden ser sometidos los tubos del chasis, así como la precisión y la calidad de la soldadura. Siendo todo ello sopesado respecto al tipo de neumático empleado.
Los tubos pueden ser de varias secciones: redonda, cuadrada, rectangular, oval… Sin embargo, para los bastidores de kart se utilizan únicamente tubos redondos de sección hueca, cuyo momento de inercia es igual en ambos ejes, horizontal y vertical. Ello simplifica y facilita las distintas regulaciones en función de las distintas condiciones y características de las pistas. De hecho, lo que se busca no es sólo diseñar un chasis que ofrezca excelentes prestaciones, sino que tenga también un planteamiento sencillo y que reaccione de manera correcta a los ajustes efectuados. Un chasis de sección oval, por ejemplo, podría comportarse de manera totalmente distinta dependiendo de la dirección en la que se suelda la sección, además del hecho que gestionar las junturas entre los distintos tubos y sus soldaduras resultaría más complicado en fase de fabricación.
Para la fabricación de los chasis de kart, se utilizan tubos de acero con aleación de cromo molibdeno de tipo industrial o aeronáutico de gran resistencia. El reglamento prohíbe tubos de fibra de carbono, acero inox y titanio.
Cada fabricante puede escoger entre varios tipos de acero y tratamientos térmicos. La selección se mantiene generalmente en secreto, puesto que el material puede marcar la diferencia respecto a los productos de los competidores. No es raro que un fabricante pida tubos hechos a medida siguiendo sus propias pautas, o bien que estos sean sometidos a determinados tratamientos, “adaptados” únicamente para sus propias exigencias (trefilado brillante dulce, distensión, cocción adicional, normalización ). Otro factor fundamental para la fabricación de un chasis es la soldadura. El tipo más usado es el MIG (Metal Inert Gas). Si se quiere fabricar un chasis con prestaciones de calidad superior, se puede recurrir a la soldadura TIG (Tungsten Inert Gas). La soldadura TIG es un proceso más costoso y lento, pero hace que las junturas ofrezcan mayores prestaciones y una mayor resistencia mecánica. La soldadura se puede llevar a cabo de manera manual o robotizada. Los robots permiten una réplica perfecta de la soldadura pero esto no quiere decir que el método sea de mayor calidad: muchas firmas importantes prefieren dejarlo en las manos humanas y expertas de los operadores.