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¡Mójate!
Contra lo que mucha gente cree, la práctica del karting es posible en días lluviosos, además se vuelve muy divertida ¡y resulta un aprendizaje excelente!
Cuando en seco, la responsabilidad del rendimiento cae en partes iguales entre piloto y máquina, en condiciones de lluvia, claramente el peso cae en el lado del piloto. Es por ello que una técnica de pilotaje depurada, fruto de la experiencia, es fundamental si queremos ser rápidos con la pista mojada.
El control del kart se vuelve muchísimo más delicado, obligando al piloto a buscar grip constantemente. En lluvia no existe una trazada única, dependiendo de múltiples factores, como la cantidad de goma en cada curva o el agua presente en un momento determinado en la pista. Sin embargo, en pistas engomadas, es fundamental escapar de las zonas con goma, clásicamente las trayectorias en condiciones de seco.
Estas zonas engomadas, anti intuitivamente, son las más resbaladizas. Generalmente compensa, en tiempo por vuelta, recorrer más metros en una curva lejos del vértice y de la zona con goma, que recurrir a la trazada típica de seco.
Con esta técnica, el grip transversal será mucho mayor y la velocidad de paso por curva será superior. Pero ¿qué pasa a la entrada o salida de una curva?
El freno es mucho más delicado y tiene tendencia a bloquear las ruedas, sobretodo si se frena sobre zonas engomadas. En karts con reparto de frenada, el piloto debe retrasarla hasta que se encuentre a gusto con el equilibrio del mismo. La frenada debe ser fuerte y en su justa medida, modulando la presión del pedal para no bloquear ninguna rueda. El bloqueo de las ruedas delanteras aumenta la distancia de frenado y el subviraje. En cuanto al eje trasero, el único freno de un kart típico, su bloqueo también aumentará la distancia de frenado, y la inestabilidad del mismo hasta el punto de acabar haciendo un trompo.
En cuanto al pedal del acelerador, requiere una sensibilidad extrema. Se debe aplicar de una manera progresiva, controlando el grip disponible. El momento de acelerar es aquel cuando no es necesario, generalmente, volver a levantar el pié del pedal. Un control deficiente del acelerador, provocará pérdidas de tracción que incluso pueden llevar a girar el kart completamente en la dirección opuesta.
Como muchas otras técnicas no completamente contrastadas en el mundo de la competición, hay quien decide utilizar su propio peso dentro del kart para cargar las ruedas exteriores en una curva. El leve desplazamiento del cuerpo hacia el exterior del asiento, modifica el centro de masas del vehículo hacia las ruedas que más grip necesitan.
La conducción en lluvia debe ser fina y agresiva a la vez, en cuanto a que el utilizar el máximo grip disponible depende de no sobrepasar los límites, pero permanecer mínimamente lejos de ellos hará imposible que el kart esté aprovechando todo su potencial.
Y tú, ¿todavía prefieres quedarte en casa en vez de divertirte?